Un pueblo al lado del rhin – Boppard

Alemania romántica

 

cruzero rhin boppard

Después del cómodo viaje en crucero por el Rhin llegamos a Boppard. El plan es subir a una montaña desde dónde se dice que hay una vista preciosa sobre el Rhin. Dicen que hay un punto desde el cuál se ven cuatro fracciones diferentes del río de manera que parecen pequeños lagos. Hasta aquí, todo muy bien. El único problema: ¡hace mucho frío y vamos en telesilla! Bueno, cobarde no soy. Me armo de valentía y nos vamos.

Boppard-molino antiguo

gartenzwerg alemania
Después de un corto paseo por el bonito pueblo histórico, llegamos a la estación de telesillas. Igual que los niños en el colegio, nos ponemos de dos en dos, bien educaditos en una hilera para subir a los sillones. Nicole, una amiga bloguera, y yo somos las primeras. Nos ponemos en posición mientras los sillones se acercan muy rápidamente por detrás. De reojo veo que alguien está colocando un cojín, para que no tengamos frío en el trasero. Hopp – pim pam, ya estamos sentadas. Otras manos cierran un pestillo delante nuestro, para que no nos caigamos durante el viaje hacia arriba, hacia la montaña. Me siento un poco como si estuviera en un carrusel. Y allí vamos…

telesillas Boppard

telesillas Boppard

Contrariamente a lo que esperaba, no hace nada de frío en el telesilla. Probablemente es por la “velocidad” en que vamos: ¡vamos tan lentos, que unos excursionistas que suben caminando, casi nos adelantan! Pero mejor así: de este modo podemos disfrutar más tiempo de esta increíble vista sobre el valle y el Rhin. Bajo nuestros pies se extienden los viñedos, a la izquierda fluye tranquilamente el Rhin y a la derecha lentamente se pasean nieblas por las montañas. ¡Qué silencio! Nicole y yo, intimidadas por el silencio, casi reducimos nuestro diálogo a susurros. Los 20 minutos pasan volando, literalmente 🙂

viñedos rhin

Boppard telesillas

Rhin vista

La estación de arriba es una cabañita divertida. Parece una mezcla entre casita de bruja y una mini iglesia, decorada con el ciervo de un aguardiente famoso alemán. Un chico joven nos ayuda a salir rápidamente del telesilla, antes de que lleguen los siguientes. Nos apartamos un poco y esperamos el resto del grupo. Cuando por fin han llegado todos, emprendemos el camino hacia el mirador, que por suerte, está muy cerca de un una antigua fonda. De camino encontramos unas setas. Qué pena que no podamos llevárnoslas. Después de un paseito corto ya llegamos al mirador. ¡Vaya vista! El Rhin se culebrea como una serpiente entre las colinas. Es precioso. Todo el mundo saca cámeras y móviles para hacer fotos.

vista cuatro lagos rhin

Cuando finalmente todas las fotos están tomadas, operación que tarda unos 10 minutos, entramos en la fonda para tomar un rústico almuerzo. Al fin y al cabo, después del esfuerzo para llegar aquí (tos discreta), nos merecemos una comida caliente. Delante de la puerta, un oso de madera triste ya nos está esperando. Dentro, todo permanece aún como en los años 50. Nadie ha cambiado las cortinas, ni el empapelado ni la decoración desde los tiempos de mi abuela. El ambiente me recuerda también a las excursiones del cole, cuando era una niña. ¡Me encanta! Los camareros son super simpáticos. Nos traen – a juego con el ambiente – un plato de lentejas estofadas. ¡Muy rico!

oso triste Boppard

fonda rustica mirador rhin

lentejas estufado plato aleman

Nos comemos hasta la última lenteja y emprendemos el camino de vuelta. Por la tarde queremos echar un vistazo al otro río famoso de Alemania, a la Mosela.

Boppard pueblo al lado del rhin

Si queréis saber más sobre el pueblo, aquí podéis consultar más información: Alemania romántica

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